Propuesta marina

Uno de los momentos más románticos que viví durante mi viaje a Cancún es el haber sido testigo del momento en que una mujer lo hizo matrimonio a su novio. Supongo que es algo común en otros países, pero en México es algo extraño, pero la forma en que la chica hizo lo mismo, fue romántico e inspiracional, ya que ese acto podría servir para motivar a más mujeres a quienes les compren un anillo y el primer paso rumbo al matrimonio, cambiando por completo la idea de que forzosamente tiene que ser el mismo que el todo planeado.

Nos encontrábamos en una playa donde se puede nadar con los delfines y dan un pequeño espectáculo con estos animales, los tienen en su hábitat natural, así que no hay nada malo. Cuando el espectáculo fue el momento de las personas que quisieran, obviamente, pagaran, nadaran con los delfines. La chica se montó en la nariz o trompa del animal y el lajo, de pronto se cayó, lo que provocó la risa de su novio, pero al ver que no salía, se preocupó. Cuando estaba a punto de saltar al mar, el delfín apareció frente al anillo con un hocico. Su rostro de sorpresa fue sensacional.

Cuando estaba a punto de tomarlo, su novia apareció desde el fondo del mar al lado de la pregunta mágica: ¿Quieres casarte conmigo? El chico se puso más rojo de lo que ya estaba, volteó a ver todos y cuando escuchó que un grupo de mujeres hizo el clásico ‘aaawwww’, asintió con la cabeza y se dio un beso. La ayudó a salir y ella le colocó el anillo, se fundió en un beso que confirmaba el futuro casamiento. Yo solo pude aplaudir lo más fuerte que pude ante la valentía de la chica por atreverse a hacer algo diferente y la valentía del joven, que no se intimidó por el momento y aceptó.